Roberto González-Monjas

Violín

Muy solicitado como director de orquesta y violinista, Roberto González-Monjas está dejando huella en la escena internacional. Como líder musical natural con una clara visión y perspectiva, Roberto posee una mezcla única de carisma personal notable, gran cantidad de energía, entusiasmo e inteligencia feroz. Es director principal y asesor artístico de la Dalasinfoniettan, labor que ha comenzado en la temporada 19/20. También es artista en residencia con la Orquesta Sinfónica de Castilla y León en su ciudad natal, Valladolid, a partir de la temporada 19/20. Roberto dirige a la orquesta en su temporada, actúa como solista, dirige proyectos de música de cámara y participa en actividades educativas.

Entre los recientes y futuros debuts como invitado se incluyen colaboraciones con la Orquesta del Mozarteum de Salzburgo, Camerata de Salzburgo, Orquesta Sinfónica de Lahti, Orquesta Nacional de Bélgica, Orquesta Nacional de la Isla de Francia, Orquesta Sinfónica de Galicia y Orquesta Sinfónica de RTVE, entre muchos otros. Entre los pasados debuts que dieron lugar a nuevas invitaciones inmediatas se incluyen colaboraciones con la Filarmónica de Malasia, la Orquesta del Úlster, la Orquesta Nacional de Burdeos-Aquitania y la Orquesta Joven de la Sinfónica de Galicia.

Roberto es un apasionado de las colaboraciones de música de cámara, y es invitado habitual en los festivales Verbier y Lockenhaus. Frecuentemente ha colaborado con cantantes e instrumentistas como Ian Bostridge, Yuja Wang, Janine Jansen, Alexander Lonquich, Lisa Batiashvili, Fazil Say, Reinhard Goebel, Thomas Quasthoff, András Schiff y Kit Armstrong.

Recientemente González-Monjas ha realizado una variedad de proyectos de dirección, interpretación en directo y música de cámara con el Musikkollegium Winterthur, incluida una gira por Asia con el clarinetista Andreas Ottensamer. Como defensor de la música de compositores vivos, la estrecha asociación con el compositor Richard Dubugnon ha dado como resultado un nuevo Concierto para violín, que Roberto estrenó en mayo de 2018 con el Musikkollegium Winterthur.

Roberto siente predilección por la educación y el potencial de los músicos emergentes, y cofundó la Iberacademy (Academia de Orquesta Iberoamericana) junto con el director Alejandro Posada. Esta institución está encaminada a crear un modelo eficiente y sostenible de educación musical en América Latina, enfocándose en segmentos vulnerables de la población y apoyando a jóvenes músicos de gran talento; radicada en Medellín (Colombia), también opera en Bolivia, Perú, Chile y Cuba, y brinda a sus estudiantes oportunidades que les cambian la vida. Recientemente, Roberto se embarcó en una gira europea con la Orquesta Iberacademy y el tenor estrella Rolando Villazón, con conciertos en el Festival de Pascua de Lucerna y el Mozarteum Stiftung, en Salzburgo. Roberto también trabaja como profesor de violín en la Guildhall School of Music & Drama y emprende una serie de proyectos de dirección con las orquestas de cámara y sinfónica de la Guildhall School.

Con un repertorio impresionantemente ecléctico y amplio, la variedad de estilos e intereses de Roberto también se muestra en su debut discográfico, con serenatas de W. A. Mozart y Othmar Schoeck, lanzado por Claves Records. Los críticos de Gramophone escribieron:

Pese a los 64 minutos de música, la obra se salva de cualquier conato de aburrimiento gracias a la capacidad siempre original de Mozart para los efectos, de entre los cuales los más graciosos quizás se hallen en el pasaje de pizzicati hacia el final del Andante. Aquí se ha tocado admirablemente, bajo la dirección del experto criterio de Roberto González-Monjas.

Colaborador frecuente de Berlin Baroque Soloists, Roberto contribuyó como solista en el lanzamiento de Sony Classical de los Conciertos de Brandenburgo, de Bach, dirigidos por Reinhard Goebel.

Roberto ha ocupado la plaza de concertino de la Orquesta de la Academia Nacional de Santa Cecilia durante seis años, y actualmente es el líder del Musikkollegium Winterthur. Toca un violín de 1710 de Giuseppe Guarnieri, el “Filius Andreae”, amablemente prestado por cinco familias de Winterthur y el Rychenberg Stiftung.